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  • La Ramera » Gracias Paul. Creo que lo que más me molesta de todo es que da la sensación de que el Gobierno ha...
  • Paul » Me ha parecido muy interesante tu reflexión. Destacar lo negativo, como han hecho muchos partidos y...
  • Javier Madrazo Lavín » Confío en que esta operación policial incentive la reflexión abierta en ETA y sus...
  • mari pili » no lo pienses es verdad que se va la luz y es chinbo
  • maria cristina » mas chinvo es que se va la lus i por eso no puedoacer la tarea
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19
Feb 09

Zapatero y la crisis

La Ramera en Crisis, Zapatero

Me gustaría, por una vez y sin que siente precedente, romper una lanza en favor de Zapatero en sus gestión de la crisis esta que nos azota. Creo que muy poca gente sabe algo sobre economía y sin embargo mucha gente opina. Creo también que todo el mundo tiene críticas, pero nadie soluciones.

Zapatero, y el Gobierno a día de hoy, se parece un náufrago en mitad de una tormenta. Un harapiento superviviente que se aferra con todas sus fuerzas a un raquítico palo de vela, cerrando los ojos con fuerza esperando a que pase la tormenta. Lo poco que hace se le viene en contra porque sus compañeros de viaje están esperando a que intente atar mejor los cuatro palos que son la chalupa sobre la que van para azuzarle y decirle que no funcionan sus medidas. Pero, ¿qué medidas pueden funcionar en una situación así?

Aun y con todo, Zapatero tiene la responsabilidad porque tiene el timón. No quiere esto decir que teniendo el timón se puede solucionar. Es posible que no haya una salida dialogada de la bronca, ni ninguna medida con efectos reales sobre una trifulca que involucra a cientos de economías, países y gobiernos.

Y en esta crisis hay dos tipos de medidas: las medidas que apoyan, benefician y dan oxígeno a unos, y las medidas que hacen apretarse el cinturón, tragar y aguantar a otros. En esta crisis los bancos, y ahora parece que el sector automovilístico, se están llevando las primeras. Pero, ¿quién está sufriendo las bajadas de pantalones?

Es muy típico de esta ideología neoconservadora de libre mercado que nos rodea poner el rabo al burro que representan los trabajadores. Recetas para que caigan las nueces a base de sacudir a los de siempre. La masa siempre ha absorvido medidas que, camufladas entre eufemismos y politicorrectismo, no hacen sino menoscavar los derechos de los trabajadores en pro de las virtudes del mercado, la competitividad y la flexibilidad. Es hasta gracioso como se puede convertir reconvertir la inacción mercantil en inestabilidad laboral.

En anteriores crisis no se reparó en medidas y, entre otros muchos despropósitos, González empezó un cáncer que sigue arraigado en nuestra sociedad: las Empresas de Trabajo Temporal (ETT). También Aznar no tuvo ningún reparo en abaratar todo lo posible el despido para poder “flexibilizar” el mercado laboral. Además se crearon convenios para poder joder más y mejor a los pobres empleados de hostelería y servicios.

Todas estas medidas son medidas para salvar el culo y el cuello a los mandamases que las organizan: saben perfectamente que crean inestabilidad, precariedad laboral y empobrece a la clase trabajadora. Saben que se deprotege a los trabajadores y que cada vez se reducen más sus derechos. Pan para hoy y hambre para mañana. Pero mañana ya no es su problema. Su problema era maquillar las cifras del paro, reducir al máximo el número maldito de parados aunque sea a costa de los derechos de los trabajadores. Soluciones temporales, remiendos y parches que a priori aparentan funcionar pero que sientan las bases de la ruputura social.

¿Y los sindicatos? Los sindicatos a lo suyo, a cobrar y callar. Siguen nadando en su pecera de subvenciones y funcionarismo. Son parte de una Administración que intenta por todos los medios desdoblarse y ofrecer claveles a empresarios y margaritas a trabajadores. Ese trabajo sucio y rastrero a dos bandas también tiene su propio eufemismo: “diálogo social”. Siguen sin entender que no se trata de negociar sino de luchar por la fuerza bruta. Que se negocia en los tenderetes, no con nuestros derechos sobre la mesa.

¿Por qué no es factible una huelga general a día de hoy? Si fuera por la desprotección de la clase trabajadora, llevaríamos en huelga 6 meses. Las huelgas generales son provocadas por provocaciones. Por medidas de las de aprétate tú el cinturón que a mí me da la risa. Recortes a los de siempre. Contratos basura. Nuevas clases de trabajadores de segunda y tercera. “Flexibilizar” el mercado para que el empleo aumente, aunque sea a base de llenar los telepizzas de contratos consecutivos renovables cada 4 días laborables.

Zapatero está capeando como puede el temporal sin tocar nuestro cinturón. El paro se dispara, sí. Pero eso no es culpa suya, sino de los jetas que anteriormente se sentaron en La Moncloa y crearon un gigante con pies de barro. Generaron un empleo volátil e inestable, pero que les servía para enseñar sus cuentas y sacar pecho. Sabían que era un empleo vaporoso sin estabilidad ni peso, pero les daba igual. El problema es para el siguiente. Mentalidad española en primera línea.

Zapatero no ha recortado ni un sólo derecho en esta crisis. Y es raro, porque lo más conveniente para él hubiera sido abaratar el despido, crear nuevas categorías de contratos y dar peso a las ETTs. El paro iba a bajar de manera drástica. Pero está teniendo el valor y los huevos de oro como para aguantar el chaparrón sin soltar lastre. ¿Hasta cuándo durará? No lo sé. Pero por lo menos parece que no tiene intenciones de empezar ahora. Veremos qué dice Europa.

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