Ya ha pasado la noche electoral en Galicia y Euskadi. De Galicia sólo quiero poner de relieve un pequeño detalle: el electorado del PP sigue demostrando ser totalmente acrítico y adoctrinado. Si bien Touriño ha sido desgastado por sus “escandalosos” lujos y despilfarro sin medida en la Xunta, Feijoo apenas ha notado toda la trama de corrupción y mangoneo de sus compañeros del PP. Es la magia de la derecha.
Centrándonos en Euskadi, voy a intentar analizar a fondo la noche electoral vasca.
El termómetro en Euskadi ha marcado que sigue sin haber cambios significativos en la población vasca. Los trasvases de votos son entre formaciones que colindan en el espectro ideológico vasco: gana el PNV lo que pierde EA, gana UPyD lo que pierde el PP, gana Aralar lo que pierde Batasuna… y Batasuna conserva un 8% del electorado vasco. El caso de Batasuna se puede ver medio lleno o medio vacío: por un lado se puede ver que, sin campaña ni candidatura, conserva más de dos tercios de sus votos, sin embargo por otro se puede ver como un estrepitoso fracaso electoral, perdiendo dos parlamentarios (si los tuviera), pasando de 9 a 7.
Sin embago, y a pesar de que los resultados práctiamente se repiten, parece que la situación en Euskadi va a dar un vuelco total. ¿Por qué? La clave hay que buscarla en la ilegalización de un 8,84% de la población vasca. En un elenco tan ajustado, la supresión completa de un porcentaje tan alto hace inclinarse la balanza. No hay más que mirar que el partido decisivo en la posible investidura de Patxi López es UPyD, que cuenta con un 2,14% de los votos.
La ilegalización de Batasuna responde a un plan perfectamente estudiado. Ferraz contaba desde el principio con las tenebrosas cábalas de la calculadora. Sabía que ilegalizar a Batasuna, pese a las reticencias morales que ello supone, era doblemente beneficioso: gana popularidad en España y además se podría hacer con el Gobierno vasco. Si Batasuna hubiera estado presente, hubiera ganado 7 escaños en el Parlamento de Gasteiz. Efectivamente, y aunque darle poder a Batasuna es como darle una pistola a un mono, falta de la balanza el nacionalismo más extremo. Actualmente, la fuerzas nacionalistas (incluyendo a EB, que comparte la visión federal de Ibarretxe) suman el 51.8% de total de votos. Si le sumamos el 8.84% de Batasuna, vemos que el elenco nacionalista se amplía hasta el 60.64%. ¿Cómo se puede decir que el “bloque constitucionalista” ha ganado, si el “bloque nacionalista” tiene el 60.64% de los votos vascos? Magia electoral, amigos.
Patxi López se perfila como nuevo Lehendakari. A juzgar por sus palabras, parece ser que se presentará a la investidura y que contará con el apoyo de PP y UPyD. Esto es, abierta y llanamente, un engaño a sus propios electores y al conjunto de la ciudadanía en general. Voy a argumentarlo.
Es un engaño para sus propios votantes. Esto es lo que dijo ayer Patxi López, según El Diario Montañés.
López sostuvo que «se ha acabado el tiempo de los frentes, de la bronca y la exclusión, a partir de ahora decidiremos entre todos». La sociedad vasca, prosiguió, «quiere un acuerdo de diferentes y no de unos contra otros». Por todo ello, afirmó solemne: «Mantengo la palabra y la ambición de liderar un proyecto de cambio que sólo nosotros podemos sacar adelante». «Por decirlo más claro, no renuncio a presentar mi candidatura y a recabar apoyos para ser el próximo ‘lendakari’ del Gobierno vasco», remachó.
El líder del PSE respondió al PNV, que negó que el cambio haya sido refrendado la sociedad en las urnas, y defendió que los ciudadanos han votado «cambio, y voy a hacer todo lo posible para que sea realidad».
Hay que tener una cara de granito para afirmar que los votantes han votado “cambio” cuando esto no es verdad. Pero lo mejor de todo es ver el triple salto mortal con tirabuzón lateral que se marca Patxi López al afirmar que se ha “acabado el tiempo de los frentes, de la bronca y de la exclusión”. Y lo dice sin que se le caiga la cara de vergüenza, sabiendo quiénes son sus compañeros de viaje: el Partido Popular y los ultras de UPyD. Hablan de entendimiento pero pactan un frente bajo mínimos (muy mínimos) a cualquier precio por echar del poder al PNV. La estrategia frentista frente a la mano tendida.
Decía Patxi López a María San Gil que “lo único que alimenta a ETA es ‘la confrontación permanente’ que pretende el PP“. Por lo visto el PP ya no quiere confrontación y lucha por un idílico entendimiento y nueva etapa de buena voluntad. Pero no es el único que cambia de chaqueta según pinte la ocasión. Hace un año, el dúo sacarino que son PP y PSOE, hicieron un pacto a petición de Rajoy para que gobernara la lista más votada en las comunidades. Pero por lo visto, lo debieron escribir en papel higiénico, que bien vale para turbante como para limpiarse las partes pudentas. En este caso, les ha dejado una salida evacuatoria como los chorros del oro.
Por otro lado tenemos a los ultra-nacionalistas de UPyD, de los que todos conocemos su mano izquierda y sus buenas relaciones con todos, sobre todo con los que no son españolistas. Teniendo en cuenta que más del 60% de los habitantes de Euskadi no son españolistas, van a ir de maravilla.
Y así pintan las cosas en Euskadi. ¿Qué futuro pinta en una comunidad cuya magia electo-judicial le da el poder a la minoría frente a la mayoría? Pues muy turbio. En política, nadie da nada sin recibir algo a cambio. Las alianzas electorales se pagan muy caras, y esto no siempre es malo. La entrada de Izquierda Unida en el Gobierno del PNV le hizo virar a la izquierda de manera determinante: fueron los primeros en legalizar el Matrimonio Homosexual, equipararon las pensiones mínimas con el SMI, la cartera de Vivienda fue para Madrazo y se practicó más vivienda social que nunca… ¿cómo puede darse esto en una comunidad gobernada por la derecha? Por los anclajes a los que sujetaba Ibarretxe.
El odio hace extraños compañeros de cama. UPyD es un partido formado por y para el odio. Todo el programa de Rosa Díez es populismo y demagogia para maquillar el hecho de que todo su plan es contra los nacionalistas periféricos. Son el tarro de las esencias del centralismo español más rancio y casposo. Por otro lado, ¿qué decir del PP? Ya lo sabemos todo del PP. Sabemos su programa, sus dirigentes y su ideología. Y encajan muy poco o nada tanto con el supuesto “entendimiento” de Patxi López como con el diálogo que plantea Ibarretxe.
Lo que todavía no sabemos es la ideología de Patxi López. Su discurso ha sido una gran bola de aire, muy cuidado de ser ofensivo con nadie. Donde debía haber una ideología y un programa, había eslóganes y frases vacías. Mientras todos jugaban sus cartas, Patxi López hacía como que no jugaba. Ahora veremos quién son su pareja, tiene dos opciones.
Puede gobernar con el PNV, apoyando y condicionando a Ibarretxe y su política. Puede hacerle virar y relajar su independentismo a cambio de estabilidad. O puede dejarle gobernar en solitario, con la Espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza (y su programa). Pero esto implicaría olvidarse del “Ari ari ari, Patxi Lehendakari”, cosa que parece no gustarle nada. López lo que quiere es el cetro y el trono a toda costa, sin importarle su costo. La ambición puede a la responsabilidad. Y lo disfraza de buenas palabras.
La otra opción es embarcarse con el nacionalismo español extremo de UPyD y PP, eso sí, con él en el timón. La opción menos recomendable para el “entendimiento” y las supuestas buenas intenciones de Patxi López. Pero claro, ¿quién dice que Patxi López busca realmente el “entendimiento”?
Sea como fuere, esto ha demostrado ser una estafa a gran escala que se pagará muy cara. Los vascos son un gran pueblo que no se dejarán mangonear y engañar como lo están haciendo. Y sino, al tiempo.
Actualización: Incluyo el reparto de escaños con/sin la anulación de las listas de la izquierda abertzale. PSOE+PP+UPyD se quedarían en 35 escaños, lejos de la mayoría de 38.





