Interesantísimo artículo (vía Menéame) publicado ayer en La Gaceta, donde se explica de manera clara y concisa la justificación oficial de la postura adoptada por España en relación a Kosovo y su negativa a otorgarle el reconocimiento como país. Así pues, podemos enumerar 5 puntos.
1.Razones jurídicas internacionales y de respeto a las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU
La Carta de las Naciones Unidas garantiza la integridad de los estados miembros y Serbia es uno de ellos. Además, el documento fundador pide a las naciones que no intervengan en la integridad territorial de terceros países. España considera además que la declaración unilateral de Kosovo contraviene la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 10 de junio de 1999, aún vigente, en la que se sentaban las bases para la resolución del conflicto afirmando que en todo momento se respetaría la integridad territorial de Serbia.2. Razones jurídicas de Derecho Interno yugoslavo
La Constitución de la República Federal Socialista de Yugoslavia de 1974 reconocía el derecho a la independencia a las repúblicas que integraban la extinta Yugoslavia, pero no reconocía este derecho a Kosovo porque era una provincia de Serbia, no un Estado. Este es el motivo, según Exteriores, que llevó a España a reconocer a Bosnia, Montenegro y Croacia, y no a Kosovo.3. Contraviene el dictamen de la Comisión Badinter de la Comunidad Europea.
Tras el comienzo de la guerra, el Comité de Arbitraje de Badinter de la antigua Comunidad Económica Europea acordó en 1991 que cualquier acuerdo sobre los balcanes debía respetar las fronteras preexistentes a la República Federal Socialista de Yugoslavia. Europa se comprometió a no reconocer los territorios que no existieran antes de la creación de Yugoslavia, y este es el caso de Kosovo.4. Evitar sentar un peligroso precedente.
España considera que aceptar la declaración unilateral de Kosovo sienta un peligroso precedente en el derecho internacional, y considera que las declaraciones independentistas de Osetia del Sur y Abjasia del pasado verano son causa directa de este conflicto balcánico.5. Por razones de coherencia de tipo político.
Exteriores considera que la decisión de Pristina es incompatible con el Acuerdo de Dayton de 1995, que puso fin a la guerra de Bosnia protegiendo la diversidad étnica y cultural y también el respeto a las minorías dentro de las fronteras de la nueva república balcánica. Esta exigencia fue asumida por la Unión Europea. España considera incompatible con esta visión del problema la creación de un Estado como Kosovo, basado en la diferencia étnica.
Las razones esgrimidas por Exteriores me parecen poco convincentes, y desde luego inconsistentes.
Por una parte, si bien es cierto que la ONU todavía no ha reconocido a Kosovo, sí es cierto que 56 de sus miembros de mayor peso internacional sí lo han hecho, como también lo han hecho 22 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, 22 de los 27 de la OTAN o 7 de los 8 que componen el G8.
España, aludiendo a la lógica y la coherencia, tampoco debiera haber reconocido nunca a muchos de los miembros de la extinta Unión Soviética. Un caso curioso es el de Georgia, cuya pertenencia al Imperio Ruso sólo pudo verse alterada con una declaración unilateral de independencia en 1917 que no llegó a materializarse. Posteriormente ingresó en la Unión Soviética, diluyéndose así su ansias independentistas. Sin embargo, España reconoce oficialmente a Georgia. Pero no se queda ahí: defiende a capa y espada su integridad territorial y ya se ha pronunciado repetidas veces contra el “intento secesionista” de Osetia de Sur y Abjasia.
Lo que sí me creo de todo este embrollo jurídico legal es el peligroso precedente que sienta. Sobre todo para España, aquejada de varios “males” secesionistas. Dicen que cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar. No le gustaría al Gobierno español tener que dividir la indivisibilidad de la Patria Española. La integridad territorial, recogida específicamente en los primeros artículos de la Constitución, es una prioridad para España, por encima del bienestar de sus ciudadanos o de las disposiciones de la gente, y es la receta que recomienda a todo el mundo: cuerda corta y lo mío es mío.
Si fuera por las políticas de España en materia internacional, todavía existiría el Reino de Castilla, el Imperio Británico y África sería todavía el patio de atrás de Europa.
Otra cosa que también aprendemos de todo este lío internacional es que si quieres un Estado propio, tienes que ser un experto en felaciones norteamericanas y otras técnicas de persuasión del estilo.




