Como si se tratase de una revancha de aquel intento frustrado de 2001, tras los resultados electorales del domingo se ha desatado una fuerte corriente mediática empeñada en desfigurarlos dando como vencedor a Patxi López. Basta una mirada a la hemeroteca para comprobarlo. A decir verdad, durante la campaña electoral y ya desde la eterna precampaña los medios de comunicación más importantes de ámbito estatal y también los de mayor difusión en Euskadi, no han disimulado su preferencia por el candidato del PSE en este caso, con el mismo entusiasmo con que en 2001 apoyaron al candidato del PP.
Es evidente el compromiso de esos grandes medios por desalojar del Gobierno Vasco a los nacionalistas vascos para sustituirlos por los nacionalistas españoles. Apelan para ello a “la necesidad democrática del cambio tras treinta años de hegemonía nacionalista”, sin tener en cuenta los más de doce de Gobierno compartido con el PSE y sin reclamar esa misma necesidad democrática para Andalucía, Extremadura o Castilla y León, por ejemplo.
Pero no sólo proclaman como vencedor sin serlo a Patxi López, sino que dan por hecho que el próximo Gobierno, por fin, será de los constitucionalistas , eufemismo en la CAV del nacionalismo español. A los grandes medios interesados en desalojar al PNV no les basta con referirse a la suma de PSE+PP+UPyD, ya de por sí extravagante y contradictoria, según la actual realidad de la política española. Esos poderosos creadores de opinión van más allá, y pretenden presionar a Patxi López y, sobre todo, a Zapatero, para que no desaproveche la ocasión y desaloje al PNV aunque sea con un pacto antinatura y valiéndose de un Parlamento ya adulterado previamente por la Ley de Partidos.
Les van a llover las presiones a Zapatero y a Patxi López, aunque quizá el candidato del PSE haya sido el primero en presionar a su secretario general y presidente español reafirmando su voluntad de presentar candidatura. El empeño de López y su equipo por hacerse con la Lehendakaritza está por encima de la complicación que ello supone para el apoyo del PNV que Zapatero necesita para su estabilidad en el Gobierno español. Ese empeño desaforado está también por encima, muy por encima, del Gobierno no frentista, dialogante, respetuoso y plural prometido por Patxi López en su campaña.
Editorial de hoy de Diario de Noticias




