Algo se está moviendo en América Latina. Los diferentes líderes sudamericanos que orientación política izquierdista no son simples chispazos en el tiempo, como estamos viendo confirmado tras los resultados electorales de los distintos países. Ayer, Rafael Correa, presidente ecuatoriano, veía avalada su gestión al frente del Gobierno de Ecuador por más del 56% de los votos emitidos.

En América Latina hay dos frentes abiertos por la izquierda: uno encabezado por Lula Da Silva, con Bachelet y Kirchner de compañeros, y otro encabezado por Hugo Chávez, acompañado de Morales y Correa. El primer modelo es una izquierda moderada, dentro del sistema de mercado global. El segundo es un modelo abiertamente socialista, más radical en sus planteamientos y en sus objetivos.

Quizás una diferencia vital entre ambos modelos sean sus componentes. Hugo Chávez tiene un problema muy grande. Y ese problema está situado entre su nariz y su barbilla. Es un político demasiado populista, demasiado protagonista, demasiado propenso a los escándalos y la palabrería fácil… No es un perfil que transmita la confianza necesaria cuando lo que se quiere es cambiar el sistema global. Sin embargo su actitud charlatana y demagoga choca frontalmente con el compromiso, el corazón y la humildad de Evo Morales y con la presencia, el sentido y la inteligencia de Rafael Correa. Ambos políticos se han ganado, poco a poco, el respeto y la admiración de América Latina.

Precisamente hoy, El País publica una entrevista a Rafael Correa, ganador de las pasadas elecciones ecuatorianas, que es especialmente inspiradora. Correa, Doctor en Economía formado en varias universidades europeas y estadounidenses, plantea soluciones reales desde el socialismo. Es una persona de profundo conocimiento del terreno económico que no deja de sorprenderme.

P. Se habla mucho de un eje entre Venezuela, Bolivia y Ecuador. Desde su punto de vista, ¿existe ese eje?

R. ¿Cuál es el problema si existiera un eje? Nosotros tenemos excelentes relaciones con todos los países de la región. Probablemente, he viajado más veces a Brasil que a Venezuela. He viajado muchas más veces a Argentina. Si quieren buscar ejes, búsquenlos y encuéntrelos. El que haya un eje no tendría nada de malo, pero explícitamente no existe ninguno. Se habla mucho y se confunde populismo con popular. Que me relacionen con Chávez, ¿cuál es el problema? ¿Acaso Zapatero no tiene relaciones con Berlusconi? ¡Qué vergüenza! [...]

P. Hablemos sobre su voluntad de crear una arquitectura financiera regional.

R. Eso es algo que he venido proponiendo desde hace tiempo y ya se está concretando. En realidad, lo que ha vivido América Latina es un completo absurdo, fruto entre otras cosas del neoliberalismo, porque en la época de los noventa se hicieron todos los bancos centrales autónomos. No existe ninguna razón técnica, teórica, para ello, pero se empeñaron en que con bancos centrales autónomos todo marchaba mejor. Eso fue una gran falsedad. Eran autónomos de nuestras democracias, pero muy dependientes de burócratas internacionales. Esos bancos centrales manejan nuestras reservas monetarias y las invierten en el exterior, en el primer mundo. Y América Latina tiene más de 200.000 millones de dólares para financiar a EE UU y a Europa. Eso es un absurdo.

P. ¿Qué propone entonces?

R. Traer esas reservas, hacer un fondo de reservas del Sur que sirva para respaldar las monedas nacionales, las crisis de balanzas de pago, las crisis fiscales. Es más, con todos los países uniendo reservas, se requieren menos reservas por país. Con menos reservas, pero uniéndolas, se puede tener más seguridad. Es lo que estamos proponiendo a América Latina y lo que hay decisión de construir. El Banco del Sur, financiado con fondos de la región, va a estar operativo ya mismo.

P. ¿En qué se emplearía esa fondo?

R. En ayudar a esas obras de desarrollo, sobre todo infraestructura integracionista: infraestructura energética, vialidad, etcétera. Para recurrir al Banco de Desarrollo, a nivel mundial, nos ponen una serie de condiciones que obedecen a percepciones muy particulares. Tenemos que independizarnos de todo eso. Así pues, los puntos de la estrategia regional son: el Banco del Sur, el Fondo Regional de Reserva del Sur y la moneda regional, que puede empezar primero con una moneda electrónica, con sistemas de compensación, una especie de unidad de cuenta, como era el ECU. Eso es lo que aquí está satanizado. Y eso es lo que ya hemos empezado. Firmamos hace dos semanas con Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Paraguay y los países del Caribe. [...]

P. Da la impresión de que Brasil, una potencia económica impresionante, está adoptando cierto liderazgo en la región.

R. No hay duda. A pesar de que somos países iguales, soberanos, independientes, nadie puede dudar de la importancia de Brasil. Es una de las 10 economías más grandes del mundo, así que si adopta un liderazgo, en buena hora, con tal de que sea en el marco del más profundo respeto para los demás países de la región, que es lo que siempre ha habido por parte del presidente Lula.

Con gente así, es posible soñar.

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