Me extraña que esta crisis esté durando tanto. Y no lo digo por la naturaleza de la misma o por la situación internacional, sino por la cantidad y calidad de expertos en gestión económica que tenemos aquí, entendiéndose “gestión económica” como algo bueno para el conjunto de la sociedad por encima de los intereses particulares de cada uno.
Primero tenemos a Díaz Ferrán, inefable cabeza visible de la CEOE, que ha propuesto que la salida de la crisis pase por la creación de un nuevo contrato que el siempre genial Juan Carlos Escudier nos pasa a describir en su columna en El Confidencial, que esta semana no tiene desperdicio:
El citado contrato indefinido no fijo establece un período de prueba de dos años, dentro de los cuales el empleador puede poner al trabajador de patitas en la calle en cualquier momento, con el único requisito de avisar con siete días de antelación y con una indemnización de ocho días. Transcurridos este plazo, si la relación laboral continúa, el trabajador se convierte en fijo, aunque el contrato podrá extinguirse en cualquier momento, sin más obligación que preavisar al empleado con un mes de antelación y abonar 20 días de salario por año con un tope de doce mensualidades. El contrato tiene una última ventaja, y es que, eliminada la tutela judicial, nos ahorramos un pico en juzgados de lo social.
“No pretendemos abaratar el despido sino la contratación, reducir el absentismo, flexibilizar los contratos a tiempo parcial (…) y reducir la temporalidad a través de contratos fijos más asumibles económicamente hablando”, ha dicho sin rubor Gerardo Díaz Ferrán. Lo de abaratar la contratación tiene su guasa porque en 14,6 millones de los 16,6 millones de contratos celebrados en España en 2008 fueron temporales, la mayoría suscritos en claro fraude de ley en la medida en que se usó la contratación temporal para actividades permanentes de las empresas.
Por otro lado tenemos a un Mariano Rajoy que siempre está al pie del cañón: ya sea para instruir en la lucha antiterrorista, para guiar en la política internacional, para inspirar en la política interior o para enseñarnos cómo salir de la crisis -si es menester- en temas de economía. Así, nos ha puesto como ejemplo a Tomás Cabañero, el anfitrión de su visita vinícola, quien a parte de presidier el PP de su localidad, ha despedido a la mitad de sus 350 trabajadores sin presentar ninguna regulación y por lo que está pendiente de los Tribunales para que resuelvan la denuncia que le han puesto sus ex-empleados por despido ilegal. Así nos lo cuenta Jesús Maraña en su Buzón de Voz:
Ayer, a la misma hora que se daba a conocer el peor dato de destrucción de empleo de los últimos 33 años, Mariano Rajoy iniciaba una gira por tierras de Don Quijote con una visita a la cooperativa Vinícola de Villarrobledo (Albacete). El anfitrión, Tomás Cabañero Losa, además de presidir esas bodegas, dirige también el PP local y es propietario de la empresa Martínez Solé y Cía., una fábrica de calderería industrial que a principios de año contaba con unos 350 empleados. Cabañero está denunciado ante el Juzgado de lo Social de Albacete por haber despedido en estos últimos meses a casi la mitad de la plantilla sin presentar ningún ERE y sin documentar las motivaciones económicas. El tal Cabañero, también candidato a alcalde por el PP, ha instalado una antena ilegal en una de sus fincas para que se escuche sin interferencias la Cope en el territorio, y presume públicamente de pagarla de su bolsillo.
De todas formas, todavía está lo mejor por llegar. José María Aznar, ex-moncloísta de profesión, que entiende el patriotismo como el acto de ir de conferencia en conferencia poniendo a caldo al actual Gobierno de su país, ha hablado sobre la crisis desde la humildad y sencillez que le caracterizan: “Yo sé cómo salir de la crisis“, titula el dominical de ABC a plena portada. Y así es como tiene a todos los líderes mundiales guardando cola para que les revele tan ansiado secreto. Es hablar Aznar y destaparse el tarro de las esencias.
A lo largo de una esperpéntica entrevista de tres páginas, vemos como José María da tres vueltas laterales con doble tirabuzón y otros tantos pases toreros a las preguntas que no le interesa responder a su interlocutor, que hace un trabajo espléndido, dicho sea de paso.
También observamos que a lo largo de toda la entrevista, Aznar no dedica ni una sola palabra a las personas ni a los trabajadores, que son quienes se están comiendo esta crisis y quienes están engrosando las listas del paro. Es de agradecer, ya que sólo hay una cosa peor que el ninguneo de los trabajadores: el actuar como si te importaran cuando en realidad te importan menos que un huevo de pato viudo. Así hay quien se arrima al fuego que más calienta y sabe aprovechar la crisis. “Crisis”, en japonés, también significa “oportunidad” y Mariano Rajoy está dando una magnífica lección de cómo poner tu vela hacia donde sopla el viento.
Tal vez otro aspecto destacable de la entrevista sea la sesión de fotos. Fotos a medio camino entre Metallica y algún cartel promocional de Saw. A lo mejor al señor Ansar piensa que la cara de malote y los ojos oscurecidos por la sombra le hacen parecer interesante, pero la verdad es que cada vez tiene unas pintas más ridículas.
Sea como fuere, estoy seguro que pronto saldremos de la crisis: sólo hay que esperar a que a Zapatero le de por escuchar a nuestro expertos del día.




