La Razón nos dedica hoy una editorial por todos lados bochornosa. La falta de sentido de la realidad, las mentiras camufladas y las medias verdades le dejan llevarse a su editor el gato al agua en un asunto más difícil y más complicado de lo que en principio nos quiere hacer creer. A lo largo de todo el texto, el autor intenta por todos medios asociar al PNV y a ETA en un mismo saco para deslegitimar a los primeros. Echemos un vistazo.

A pesar de que ya ha transcurrido casi un mes y medio desde la celebración de las elecciones autonómicas en el País Vasco, el PNV demostró ayer que está lejos de asumir con un mínimo de elegancia democrática el veredicto de las urnas. La formación nacionalista desaprovechó el marco que le brindó la celebración del Aberri Eguna, el Día de la Patria, para realizar un higiénico ejercicio de autocrítica ante su militancia y encarar así, con renovadas fuerzas, el trascendental papel que deberán desempeñar como principal partido de la oposición en la Cámara de Vitoria. Lejos de ello, tanto el lendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, como el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, centraron sus discursos en buscar la deslegitimación del futuro Gobierno liderado por el socialista Patxi López.

Por un lado, el veredicto de las urnas apunta en sentido contrario. No querer ver que más del 60% de los votos emitidos son al bloque nacionalistas es ponerse una venda en los ojos y echar a andar.

Especialmente duro se mostró Urkullu al afirmar que el Ejecutivo que recibirá el respaldo de los diputados del PSE y del PP «nace de la trampa y del engaño», altera «lo que la sociedad quiere», es «frentista, contradictorio y débil» y contradice la realidad política vasca. Con estos mimbres, los líderes nacionalistas construyeron durante sus intervenciones en el acto celebrado ayer en Bilbao uno de los ejercicios de mayor irresponsabilidad política que se recuerde en nuestra historia democrática.

Efectivamente, nace de la trampa que es aceptar una realidad adulterada por la Ley de Partidos para beneficiarse electoralmente de ello. Y por supuesto que es frentista (constitucionalistas – nacionalistas), contradictorio (PSOE – PP), débil (acuerdo bajo mínimos) y contradice la realidad política (39.36% del voto emitido, frente al 60.64%).

Además, al afirmar que la clave del cambio político en esta comunidad ha radicado en la ilegalización de la izquierda abertzale, lo que Ibarretxe y Urkullu vienen a reconocer es que su permanencia en el poder durante las últimas tres décadas sólo ha sido posible gracias al apoyo de aquellos que se han servido de las instituciones de todos los vascos para dar voz a los pistoleros de ETA.

Esto sí que es para, como se dice coloquialmente y perdonen la expresión, para mear y no echar gota. Si el PNV ha gobernado en las tres últimas décadas es gracias al apoyo mayoritario del pueblo vasco. Querer hacernos creer que el PNV gobierna gracias a ETA es grosero, inmoral y de dudosa ética.

A pesar de la gravedad de estas afirmaciones, el Aberri Eguna de ayer no hubiera pasado de ser una muestra más de la histérica pataleta que sufre el PNV como consecuencia de su varapalo electoral, si no hubiera coincidido en el tiempo con la difusión por parte de ETA de un comunicado en el que la banda señala a Patxi López y a su próximo Gobierno como objetivos prioritarios. Las graves amenazas de ETA hacia unas formaciones políticas, como el PSOE y el PP, que han sufrido de forma reiterada la sinrazón terrorista, debería ser un motivo más que suficiente que hiciera al PNV abandonar su discurso de confrontación para situarse sin reservas del lado de los demócratas. Por el contrario, el discurso que Urkullu e Ibarretxe abanderaron ayer se asemeja preocupantemente a lo que ETA reivindica en su comunicado cuando afirma que no renocerá al nuevo lendakari «ninguna legitimidad democrática».

Más de lo mismo. Propaganda Aznarista: los que no estén con los nuestros, están contra los nuestros. Así se sencillo y fácil, apto para cualquier persona que no quiera darle más vueltas al asunto. Así, luego nos comenta lo que ya veníamos intuyendo: que el discurso de Urkullu e Ibarretxe “se asemeja preocupantemente a lo que ETA reivindica en su comunicado”. Uña y carne, que le llaman. Y cuidado a todos los que critiquen la Ley de Partidos, que podrán ser tachados de “desafectos” al actual Régimen Electoral.


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