Qué fría es la equidistancia. Se me hiela la sangre cada vez que oigo interpretar la historia de Carlos Palomino como un enfrentamiento entre ‘ultras’ y ‘antisistemas’. De ver cómo mucha gente no quiere saber nada diciendo frases vacías como “los extremos son todos malos” o “al que anda, le sucede” que justificarán su inacción en su conciencia.

Josué Estébanez y Carlos Palomino no eran “lo mismo” con distinto signo. Equiparar a un militar fascista de extrema derecha con un estudiante de 16 años que quería evitar una manifestación xenófoba en un barrio  inmigrante es un monumento a la mezquindad.

Quizás los métodos de los “antifascistas” de Madrid no sean los más adecuados, pero su causa es noble. El Gobierno de Madrid ha autorizado por lo menos 6 manifestaciones xenófobas a partidos de extrema derecha en barrios de inmigrantes. Esta escoria ideológica no ha hecho sino fomentar el odio, atacar al colectivo inmigrante y propiciar el enfrentamiento.

Alguien tiene que personalizar la respuesta ciudadana a estos colectivos neo-nazis. Carlos Palomino y sus amigos iban a “luchar” (a su manera) contra el fascismo y la xenofobia. A defender a los que no se podían defender por sí mismos. A intentar reventar una manifestación en contra de personas.

No se puede comparar. No se debe comparar.

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Heli
12 May 09

No se puede decir más claro. Gran entrada.

Von Moltke
18 Ago 09

ese chico era solo un macarrilla de vallecas, un sr al que le habian comido el coco con el tema del fascismo ylos inmigrantes,mas le habria valido tomar ejemplo de gente como Luther king o Gandhi y haber sido una persona de provecho superando ese ambiente guerracivilista

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