portada

Hoy, El Mundo publica una de esas portadas que lo mejor que puede pasar es que pasen rápido al olvido. Una muestra clara y fehaciente de en qué se está convirtiendo el rotativo de Pedro J. Ramírez, omitiendo el odio cada vez más acérrimo e irracional que despliega contra la periferia.

En primer lugar tenemos un titular, que jugando en la línea entre la incitación al odio y la xenofobia, nos da la idea de que la gente de nacionalidad rumana se está aprovechando del sistema español de subsidio y desempleo. Si bien la noticia no es empíricamente falsa, el problema radica en la intencionalidad del titular en sí mismo: provocar la indignación y levantar las iras del español medio de bien en contra del colectivo rumano. Esto es una falta de responsabilidad por parte del rotativo madrileño difícil de explicar, si no es encuadrándolo en el giro hacia la extrema derecha que está protagonizando.

Por otra parte tenemos el amarillismo en su máximo exponente, propio de los bochornosos tabloides ingleses. Que los métodos y el fin mismo de la SGAE es muy cuestionable está fuera de toda duda, pero Pedro J. Ramírez da un paso más allá e intenta poner el foco en una de esas historias que nublan la vista y enternecen el corazón. Muy en la línea de Olav, el niño que quería hacer los exámenes en español, que salió en portada no hace mucho tiempo. ¿Qué será lo próximo, un niño con cáncer que morirá si no compramos 15 diarios de Pedro J. y se los mandamos a nuestros amigos y conocidos?

A todo esto, me gustaría saber si Olav, cuyo nombre no suena demasiado castizo, tiene derecho según Pedro J. Ramírez a permanecer en España o si debería volver a su país. Me temo que en esta ocasión la derechona más irreverente y exaltada le permitirá el lujo de vivir en este país, ya que puede hacer un uso partidista de él.

Para terminar de rematar la faena tenemos la tercera foto en portada. Sobre el titular de “Igualdad para los fumadores” vemos a Bibiana Aído, titular de la cartera de Igualdad, fumando en el descanso de la presentación de un libro. Leyendo a fondo las 5 líneas de texto que extienden el despropósito llegamos a la conclusión de que esto ni es una noticia, ni es periodismo, ni tan siquiera es prensa rosa. No es absolutamente nada más allá de intentar proyectar una mala imagen de Aído por un motivo totalmente ajeno a sus responsabilidades como Ministra. “Difama, que algo queda” es la cabecera del nuevo libro de estilo del diario madrileño.

¿Qué credibilidad tiene un periódico que dedica cada uno de sus esfuerzos en lanzar proclamas contra los “anti-españa”, desgastar al Gobierno a cualquier precio o sacar a relucir las noticias más amarillentas que encuentra con tal de aumentar su tirada? Ninguna. Pero me imagino que los potenciales compradores de El Mundo serán de perfil semejante al de los votantes del PP: una turba indolente y acrítica que se agarra los machos y traga con lo que sea.

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