La rebelión ciudadana en Irán está en las calles, pero también en internet, donde los partidarios de Mir Husein Musaví aprovechan las herramientas de la revolución social de la web para sortear la censura y el bloqueo oficial. La revolución no está en periódicos y televisiones censurados, pero sí en Twitter, convertido en la mayor herramienta de información y comunicación entre quienes protestan contra la sospechosa victoria del presidente Mahmud Ahmadineyad. Y el ciberactivismo desde muchos lugares del mundo se ha unido en varios ataques contra las webs oficiales.
Juan Varela en Periodistas 21 (vía Escolar.net)
Visto lo visto, cómo hubiera cambiado el curso de la historia si aquel martes de julio de 1789 la muchedumbre de exaltados revolucionarios de acento parisino no se hubieran dirigido hacia la Bastilla para liberar a sus compañeros y en su lugar hubieran tenido posibilidad de hacer uso de la revolución 2.0, encabezada por el Twitter.
A veces, sólo de vez en cuando, me da por entornar los ojos, echar la cabeza hacia atrás y tratar de volver a mirar lo que estaba mirando con algo de perspectiva y un sentido crítico renovado. Es entonces cuando redescubro un gran tufo que huele de lejos y de lo acertado de las teorías de nuestro amigo Fuckowski.
“Los partidarios de Mir Husein Musaví aprovechan las herramientas de la revolución social de la web“. No me cabe ninguna duda de que Twitter es un arma revolucionaria que para sí hubieran querido los soviets en plena Revolución Rusa. ¿Para qué queremos herramientas propias, descentralización de la información y activismo en la red si tenemos en su lugar una empresa norteamericana con ansias de aumentar sus beneficios y realizar un buen ejercicio anual?
Porque además, “la revolución no está en periódicos y televisiones censurados, pero sí en Twitter“. Esto se sentirme parte de la revolución por hacer uso del Twitter me da un gustirrinín que no veas. De hecho, ya me están entrando ganas de ser parte de la revolución haciéndome una cuenta en Twitter. Con esos 140 caracteres de pura insurrección voy a plasmar todo mi ideal rebelde.
Ahora hablando en serio, ¿moda o gilipollismo? Yo creo que todo en uno, como el champú con acondicionador.




