Hoy leo dos noticias distintas que por separado no me ocasionan ningún problema, pero que verlas juntas hacen que se me dispare el sentido arácnido.
Por un lado tenemos la noticia de que la alta jefatura militar sólo ofrece retirar 25 de los 336 símbolos franquistas que adornan la arquitectura de cuarteles, hospitales y demás instituciones castrenses. Es lógico, ¿a quién le puede molestar los símbolos fascistas de un régimen que persiguió y torturó a la mitad del país, responsable de más de 200.000 muertos durante 40 años de dictadura? ¡Qué cosas tenemos los anti-españa!
Por otro lado tenemos que la Ertzaintza, la nueva Ertzaintza justiciera de López, tiene como alta misión el quitar todas las reseñas de ETA a lo largo y ancho de la geografía fiestera vasca. Intento no desconfiar en demasía, pero me parece que esta historia ya me suena. Si ETA está en contra del TAV, los carteles contra el TAV son de ETA. Si ETA está a favor del acercamiento de sus presos, los carteles en contra de la dispersión son de ETA. Si ETA está a favor del independentismo, cualquier cartel independentista es de ETA. Es lógica aplastante.
Ayer mismo dimos un paso más en la lucha contra el terrorismo: retiraron los carteles de “Bokatak” y “AHT Gelditu!”.
Y así nos va: “Euskal Presoak Etxera!” es un agravio y una humillación para las víctimas, pero las águilas imperiales no son motivo de preocupación para nadie.




