Se acabó el ver vídeos de música profunda y fondos azules con estrellas amarillas. Se acabó el llamamiento a la implicación de los ciudadanos con la Unión Europea. Se acabó ver carteles de eslóganes rimbombantes y caras sonrientes que nos intentan convencer de la trascendentalidad de la cita europea. Ahora toca olvidarnos de Europa hasta las próximas elecciones. Vamos a ver qué ha pasado.
Que la actual crisis económica viene propiciada por la aplicación desmedida e incontrolada de las políticas neoliberales es un hecho que nadie se atreve a poner en duda. Sin embargo, los europeos debemos pensar que la mejor manera de salir de la crisis es respaldando masivamente a quienes nos metieron en ella. Sino no se entienden los 108 eurodiputados de diferencia que mantiene el grupo conservador con el segundo partido en la Cámara, el grupo socialista, quienes se desploman en diputados y ánimos.
En España, donde la contienda tenía claros signos nacionales más que europeos, ha ganado el PP con una diferencia de 2 parlamentarios y un 3,7% de diferencia con respecto al PSOE. A los votantes del PP no les importa el poco carisma de su líder, su inoperancia al frente de la oposición, los numerosos y cada vez más graves casos de corrupción, la imagen de extrema derecha que proyecta su candidato, ni ningún otro factor. Ni tramas Gürtel ni nada: todo esto seguro que es un montaje de los socialistas para desvirtuar a nuestros políticos más honorables, incluídos Paco Camps, Esperanza Aguirre o Carlos Fabra. Curiosamente es el Madrid y Valencia donde mejores resultados han sacado.
Al PSOE le ha afectado la crisis. Sus votantes han preferido quedarse en casa aprovechando que la tarde estaba desapacible. Quizás esta sea la reseña más sensata de toda la jornada electoral.
PNV-CiU han sacado lo que preveían, 2 escaños y más de 800.000 votos. Serían la tercera fuerza política, pero este puesto ya se lo ha pedido otra señora, de la que ya hablaremos más adelante.
La cuarta fuerza corresponde a IU junto con ICV, BA, etc. Una cosa que eché de menos ayer en las declaraciones del señor Meyer fue una clara alusión al sistema injusto de reparto de escaños y las maldiciones de la circunscripción electoral. Claro, ayer a IU le costó cada escaño 291.854 votos. Es una cifra asequible frente a los 401.113 que les costó a CiU-PNV, los 449.499 a UPyD, los 391.962 de EDP o los 175.895 votos que no obtuvieron plaza europea de II. Esto me hace sospechar que a IU le da bastante lo mismo el sistema electoral en términos generales, lo que les interesa es su conveniencia en el mismo.
La gran triunfadora de la noche, con dos orejas y un rabo incluídos, fue Rosa Díez y su partido de extrema izquierda, radical, humanista, de los pueblos, solidario, internacionalista, verde, liberal, independiente, viva el vino y las mujeres. No importa que sean la quinta fuerza en número de votos y un escaño. Lo que importa es que son la tercera fuerza en 32 capitales (todos sabemos que 32 es EL número a sacar). Así que según las cuentas de la señora Díez, si no contamos con los vasco-catalanes (porque no son un partido “nacional”) ni con IU (con la que no cuenta nadie), pues ellos son la tercera fuerza política española. ¡Así da gusto hacer números!
Además, se relame UPyD, ellos han sacado más votos que los “secesionistas” de ERC, Aralar y compinches. Pero esto también es ligeramente interpretable. UPyD ha sacado 449.499 votos frenta a Europa de los Pueblos que ha sacado 391.962. A estos, en términos de “secesionistas”, yo incluiría los de Iniciativa Internacionalista, a los que Batasuna ha dado su bendición, con lo que los “secesionistas” se quedarían en 567.857 votos repartidos en dos candidaturas. Para ser justos, UPyD podría sumar sus votos junto con Alternativa Española, Democracia Nacional o FE de las JONS. Pero aún así no superaría en votos a los desafectos a la unidad de la Patria española.
¿Qué conclusión de todo esto obtenemos? Pues como abríamos: guarden en el cajón sus ideales europeos hasta 2014, fecha en que necesitarán sus votos de nuevo. Mientras tanto, no se molesten en preguntar.




