Por fin este domingo llegan las elecciones europeas, esas por las que han estado suspirando nuestro políticos desde hace un mes y con las que no han callado desde hace dos. Pero al margen de toda la propaganda, los anuncios, los debates, los eslóganes y toda la parafernalia electoral que envuelven estos actos, la gente pasa olímpicamente de todo y le damos la espalda a estas elecciones con una participación que se estima que estará por debajo del 40%. Y es que al ciudadano medio nos la trae bastante al pairo lo que pase en el Parlamento Europeo. Pero, ¿por qué?.

Porque no tenemos ni idea de qué pasa en Europa. Esto suena a tópico, pero es verdad. Hace 5 años hubo elecciones y los candidatos presentados eran Josep Borrell y Jaime Mayor-Oreja. ¿Alguien sabe lo que han hecho en estos cinco años? Borrell por lo menos ha regentado la presidencia de la Eurocámara, pero ¿y los demás?.

Porque las elecciones nacionales se presentan en clave nacional. Nadie se cree en serio las elecciones. Esto tiene toda la pinta de ser un pulso de gallitos nacionales donde los verdaderos gallos son Zapatero y Rajoy, que son quienes estan enfrentándose realmente. Algo así como los enfrentamientos de la URSS y EEUU en Corea o Vietnam, enfrentándose indirectamente a través de otros países.

Porque los candidatos son deshechos de los partidos. Mayor-Oreja era aquel político vasco anti-vascos que tuvo su momento de gloria en aquello de la “tregua trampa”, alineado con el sector más duro del segundo Gobierno de Aznar. Un hombre que calificó el franquismo como un “periodo de extraordinaria placidez” y que no duda en respaldar a la Iglesia cuando antepone la inmoralidad del aborto a la de la perderastia. Un político amortizado que se ha pegado 5 años sin pegar ni palo en ese “cementario de elefantes” que supone el Parlamento Europeo. ¿Y López Aguilar? Un Ministro de Justicia con menos sangre que una piedra que en cuanto Zapatero tuvo la oportunidad lo volvió a mandar a Canarias, a ver si ganaba las elecciones. Ganó pero no gobernó, y ahora lleva un par de años bailando sin música en sus islas natales. ¡Y de Willy Meyer qué decir! Es uno de esos políticos a los que el electorado de izquierdas tiene que votar con la nariz tapada.

Hagas lo que hagas, la Unión Europea hará lo que le da la gana. Nos van a europeizar, aunque esto sea llevado a cabo a sangre y fuego. Los europolíticos tienen la altísima misión de sacarnos de la barbarie patria y evangelizarnos en la Europa unitaria y pía, nos guste o no. ¿Que la gente no quiere aquella Constitución europea? Pues cambiamos “Constitución” por “Tratado” y prescindimos de la aprobación popular. ¿Y si aun así hay países como Irlanda que necesitan la aprobación en referendum? Pues hace hacemos un bucle infinito hasta que acepten por fatiga.

Europa se utiliza para aplicar las políticas que los dirigentes no se atreven a plantear en sus países. Nos llegan pocas noticias desde Europa, pero casi siempre son negativas. Ideas tan brillantes como la jornada de 65 horas semanales, la criminalización de las descargas en internet, encrudecimiento de las políticas contra la inmigración… son demasiado polémicas para jugársela en sus respectivos países. Es mucho mejor plantearlas en Europa, aprobarlas aprovechando que no se entera ni Blas y después aplicarlas en los propios países al ritmo y compás de “nos obligan desde Europa”. Una especie de campo de pruebas de ideas neoliberales.

Visto lo visto, ¿a quién le interesa participar en Europa?

Pero aun y con todo, la derecha no tendrá el privilegio de contar con mi abstención. Y menos después de ver el resultado de la extrema derecha de Wilder en Holanda.

Dirección de trackback

No hay comentarios

2010 La Ramera Escarlata[Wordpress]
Desarrollo [WCStudio]