Seguramente alguien habrá visto en una de las miles repeticiones con que nos abrasan desde las parrillas televisivas de horas de baja audiencia la película Aracnofobia, ese bodrio con aires de telefilm donde un pueblo es atacado por una plaga de arañas pseudo-asesinas que se encargan de devorar todo lo que pillan a su paso.
Pues la historia que nos ocupa es similar. Pero con pantumaca.
Siempre que hay una reforma del sistema de financiación autonómica, la derecha mediática se pone el traje de oráculo y empieza a vaticinar que viene, ni más ni menos, el infierno desatado, las desmembración irremediable y errática de España y la insolidaridad. A su lado, Nostradamus era un tipo jodidamente optimista, oiga.
En el centro de la diana siempre están los mismos: Catalunya. Los catalanes, a juzgar por los rebuznos del diario de Pedro J. Ramírez, deben ser unos tipos oscuros, uraños y egoístas que se dedican a quedarse el dinero que los pobre españoles han ganado con tanto esfuerzo. Y claro, teniendo un presidente que lo mismo se rinde ante ETA que le da por romper España, pues yo también estaría preocupado.
La derecha mediática ya nos lo ha avisado: lo que es bueno para ERC es malo para España. ERC, para que nos hagamos una idea, es el Némesis de España. Y esta vez ERC está contenta, por lo que ya podemos echarnos a temblar.










