El Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció ayer que tiene datos fiables apuntando a que Batasuna podría condenar la violencia en los próximos meses. Sin embargo, lejos de sentir satisfacción por un hecho tan necesario como esperado, el ministro socialista avisó de que se trataba de una “farsa” y de que en ningún caso esto llevaría a su legalización. “La respuesta va a ser radicalmente ‘no’. Ésta es una farsa que dirige ETA y los tribunales ya han demostrado que ETA y Batasuna son lo mismo.” sentencia el ilustre Ministro.
Así, sin entrar a valorar las toneladas de declaraciones anteriores donde se desvivía por hacernos entender lo incomprensible, vemos que el Gobierno ha puesto la quinta marcha de la estrategia antiterrorista más agresiva que haya conocido el país nunca. Ni el PP hubiera soñado nunca con una aplicación tan literal de sus recetas de “jarabe de palo”.
Seguimos así escalando niveles en la absolutamente enloquecida estrategia del Gobierno en ganar votos en España aplicando mano dura en Euskadi y Navarra. En este nuevo giro, reincidimos en una vieja técnica: la de asignar los roles que queramos a quien queramos. Rubalcaba a la batuta, la Fiscalía en la sección de vientos, la Audiencia Nacional en la de cuerdas, Cuerpos de Seguridad marcando el paso y Zapatero disfrutando desde la balconada este enorme espectáculo político-judicial.
No ha tardado Batasuna en contestar en su habitual tono triunfalista y huérfano de toda responsabilidad. Así, en un comunicado la “izquierda abertzale” (fíjese el lector en que ya no se personifica en nadie, ya que “no existe”) se ha apresurado a apuntar que “no hay solución policial ni derrota militar posible sobre ETA”. Lo cual es interpretable, pero existen señales de que pudiera ser así.
“Seguir insistiendo en dicha tesis es sencillamente, además de un ejercicio de irresponsabilidad, la mayor contribución a la espiral de la confrontación armada. Los últimos 50 años han demostrado hasta la saciedad que dicha receta es inviable y nefasta para la paz”.
Esto es matizable. Por un lado es cierto que la deriva autoritaria que está adoptando el Gobierno en nada favorece a rebajar la tensión actual, pero no es menos cierto que los últimos atentados indiscriminados de ETA son la mayor fuente de tensión actualmente, cosa que Batasuna se calla intencionadamente.
¿Es viable acabar con ETA a través de la vía policial? Pudiera ser posible, pero desde luego no en las actuales condiciones. Es de justicia reconocer que la izquierda abertzale está sufriendo como nunca había sufrido desde el franquismo la embestida antidemocrática e injusta del Gobierno. Y todo este ambiente de represión y persecución es el caldo de cultivo perfecto para perpetuar la cantera de los postulados más radicales, los que llevan hacia la cantera de ETA.
Bajo la perspectiva actual no es de extrañar que un 15% los jóvenes en Euskadi justifique o no condene la violencia de ETA. No hay vías para que la izquierda abertzale se exprese democráticamente, aun en el supuesto de que esta se posicione en contra de la violencia. La juventud abertzale está hoy más perseguida que nunca, constantemente bajo la amenaza de la aplicación arbitraria de la justicia según la conveniencia del momento en Madrid. ¿2 años de cárcel por llevar pegatinas? ¿1 año de cárcel por tocar la txalaparta en un acto político? ¿2 años por publicar los resultados de una rifa de SEGI?
“El conflicto político es anterior al propio nacimiento de la organización ETA, y por lo tanto, los sujetos en conflicto son el Estado, por una parte, y un pueblo vasco que exige reconocimiento a su condición nacional y su derecho a decidir su futuro, por otra. El intento permanente por hacer creíble la tesis de que el conflicto se reduce a los términos ‘antiterroristas’ es simplemente un intento vano por desnaturalizar la naturaleza evidentemente política del mismo“.
Se equivoca Batasuna al asignarse el papel de representante del pueblo vasco. Si realmente escuchara al pueblo vasco se daría cuenta de que no hay camino hacia la autodeterminación sin la participación del PNV -su “archienemigo” actual- y sin la exclusión total y sin condiciones de ETA. ETA ha perdido toda legitimidad y es, a día de hoy, un obstáculo. Sin embargo acierta al acusar a ciertos sectores de desnaturalizar el conflicto y vanalizarlo hasta el extremo de reducirlo a términos puramente antiterroristas.
Y es que el otro día se pronunciaba Mariano Rajoy sobre el viaje de Moratinos a Gibraltar: “Es el primer Ministro de Exteriores que hace una visita oficial a su propio país”. Supongo que sería inútil pedir un poco de sentido común a personas que no quieren ver la realidad y se empecinan en imponer su propio criterio.
Sea como fuere, entramos en un tiempo en el que la espiral de violencia por conveniencia de ambas partes: el Gobierno se beneficia electoralmente y ETA se carga de victimismo para justificarse. Al margen quedamos los demás, viendo impasibles como esta escalada de violencia no lleva a ninguna parte.




