Un símbolo, y alrededor los intereses. La foto de Rodiezmo es polémica por muchos motivos, empezando por quien la protagoniza.
Un partido que lleva 30 años escorándose hacia la derecha, que practica un neoliberalismo sin complejos con sublimes tintes sociales y que se ha desmarcado de la ideología con la que nació no puede pretender seguir fingiendo una postura ideológica de la que se olvidan los restantes 364 días al año.
Fue el mismo José Luis Rodríguez Zapatero quien llegó a la secretaría general del PSOE conduciendo por la “Tercera vía”, que es como popularmente se conoce el dejar de ser de izquierdas para convertirse en la derecha moderada. Fue él quien, siguiendo el modelo alemán, terminó de definir el sector ideológico que ocupa el PSOE entre la derecha y el centro. Quizás con suerte alguien les puede tachar de izquierdistas en comparación con el PP, pero nada más lejos de la realidad.
¿El puño en alto? ¿La Internacional? Hipocresía que le llaman.
Por otro lado, Mariano Rajoy aprovecha para mandar un guiño a sus simpatizantes más derechones. “Me parece antiguo y me parece triste que personas que apenas superan los 30 años estén con el puño en alto. ¿Qué pasaría si apareciese alguno con la mano extendida?”.
Querer equiparar el fascismo con el socialismo es una jugarreta bastante sucia. El ideal de socialismo, basado en la ideas de Marx-Engels, no está teñido de sangre ni de valores de dudosa moralidad. Solidaridad, justicia, igualdad o libertad son valores a propugnar entre quienes nos declaramos socialistas convencidos.
George Orwell, escrito profundamente de izquierdas y ex-combatiente en la Guerra Civil española, no se ahorró descalificativos a la hora de plasmar su visión de Stalin y de qué le había hecho a la Unión Soviética y al ideal socialista en su obra “Rebelión en la granja”. Tampoco encontraremos a día de hoy muchos intelectuales de izquierda que defiendan las tropelías del régimen norcoreano, los crímenes cometidos en Camboya o de la enorme factoría de esclavos que es hoy China.
Querer cargar al socialismo con los muertos en la URSS, en China o en Corea del Norte sería como intentar colgarle al capitalismo los muertos de la Alemania nazi, de las dictaduras de Argentina, Chile o Nicaragua, o de las distintas guerras sucedidas en África. Las ideologías, cuando en sí mismas no albergan valores negativos, no se pueden hacer cargo de las acciones comprendidas por dirigentes personales.
Sin embargo el fascismo SÍ es una ideología cuestionable. Desde el momento que comprende la supremacía de unas razas sobre otras, la exhaltación de la patria por encima del individuo o promueve la intolerancia y la discriminación contra minorías.
Tanto PSOE como PP quieren sacar provecho de unos valores totalmente ajenos a sus intereses. Pero el ideal socialista queda muy por encima de sus estrategias aprovechadas.




