Me gané una bronca de puta madre por aquello. Vale que entre amigos suelo ser de titular fácil: primero condenso y luego ya tendré tiempo de matizar. Lo dije entonces y lo digo ahora (aunque esta vez procuraré explicarlo un poco mejor): A Jesús Neira lo ha convertido en un héroe una mala caída.
Todos necesitamos ponerle cara y ojos a nuestras luchas. Ante un enemigo incierto, porque cualquier pacífico oficinista puede ser un cafre cuando cruza la puerta de casa, es imprescindible saber al lado de quién peleamos. En lo que va de año, 40 fulanos han decidido que sus celos, su impotencia o su mala leche son más importantes que la vida de su pareja. Estamos hambrientos de capitanes. Y ahí aparece Neira.
Más en ElRatoTonto




