Segundo acto de la persecución política en España. Tras el lógico revuelo levantado tras las sorprendentes detenciones de la semana pasada no han sido pocos los que han puesto en tela de juicio la conveniencia, e incluso la propia legitimidad, de los arrestos y posterior encarcelamiento de la facción más visible de la izquierda abertzale.
El Ministerio de Interior, cada vez más cerca de convertirse en una especie de “policía ciudadana”, maneja los tiempos con una facilidad pasmosa. La gestión anti-terrorista se ha convertido en un nuevo instrumento al servicio de los intereses del Gobierno. En este caso, intenta lavar la imagen de sus jefes utilizando una detención completamente manipulada.
Excusatio non petita, accusatio manifesta. Es curioso, y hasta sorprendente, que pocos días después de la controversia sobre las detenciones y los motivos de las mismas, el Ministerio de Interior anuncie a bombo y platillo la detención de Aitor Elizaran, la “prueba” que justifica las detenciones del Bateragune.
Y también es sorprendente, y hasta desagradable, la pasión y la predisposición que muestran hoy los medios de comunicación en difundir la tésis de Alfredo Pérez Rubalcaba. Y digo tésis porque es el único término no peyorativo que puede describir las informaciones difundidas por Interior. El País, en un ataque de sinceridad repentina comienza su artículo de cabecera de la siguente manera:
No hay, de momento, ni una sola prueba constatable de que el detenido ayer, Aitor Elizarán Aguilar, haya mantenido, directa o indirectamente, reuniones con Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga y los otros tres encarcelados por preparar la reconstrucción de Batasuna supuestamente bajo la tutela de ETA. Los elementos de la relación entre el proyecto de Otegi y Elizarán son propios del silogismo deductivo.
Esto choca de bruces contra el resto de medios generalistas que han hecho correr las informaciones interesadamente lanzadas por Interior como el napalm. ABC, sin ir más lejos, titula su artículo con un impactante “Cae en Francia el etarra que transmitió las órdenes a Otegi para reorganizar Batasuna“.
Esto viene a confirmar lo que muchos ya nos olíamos: que los medios de comunicación, una vez más, han adelantado a la Justicia por la derecha y sin poner el intermitente para juzgar, sentenciar y condenar al presunto miembro de ETA para que sea el “eslabón perdido” de la cadena que une a Batasuna y ETA.
Si lo pensamos fríamente, quizás el adelantamiento no sea tan peligroso como aparenta, porque no es difícil predecir los movimientos de la Justicia española. No hay más que mirar hacia arriba para comprobar que son las mismas manos las que mueven a unos y otros.




