En Navarra seguimos viendo cómo se desarrolla una historia de amor épica, de las que cuentan en los libros de Corín Tellado. Una historia de amor entre UPN y PSN que, pasito a pasito, siguen acercando morritos a cámara lenta y con nieblina de telenovela.
Ayer, Roberto Jiménez, secretario de los socialistas navarros, anunciaba que el PSN ponía fin unilateralmente al pacto de gobierno en ayuntamientos que han mantenido desde la “ferrazada” con NaBai. Dicho pacto continuaba la línea que marcaron socialistas y vasquistas en las pasadas elecciones navarras, creando gobiernos locales de izquierdas basadas en las mayorías que alcanzaban NaBai, PSN y esporádicamente IU.
Jiménez no quiso parecer el malo de la película, así que acto seguido a su anuncio de divorcio pasaba a relatar el motivo por el cuál no podía seguir soportando a su cónyuge vasquista. Según explicó, NaBai se ha radicalizado hasta el extremo de perder el norte. Para ello utilizó argumentos tan peregrinos como absurdos: propiciar con “triquiñuelas legales” el uso de la ikurriña, no apoyar a Policía Nacional y Guardia Civil… Y el vaso lo ha colmado el lanzamiento de dos txupinazos que NaBai ha cedido a ANV.
El pecado es, entonces, el tratar a “aquellos de quienes no hablamos” como si fueran algo. El no tragar con la consigna de que “aquellos de quienes no hablamos” no existen y deben ser escondidos debajo de las alfombras o detrás de las cortinas. A lo cual Yolanda Barcina ha aplaudido con emoción y satisfacción, acusando gratuítamente a NaBai de “connivencia” con los que apoyan a los terroristas.
Y es que la sombra de McCarthy es alargada. El dedo acusador se blande sobre las cabezas de los desafectos al nuevo régimen. Todos podemos correr la suerte de acabar en la hoguera, sólo hace falta que la situación lo requiera para que se nos acuse gratuitamente en el turno de acusaciones varias que cada cierto tiempo se produce en Navarra y en Euskadi, convertidos en los nuevos Salem.
Sea como fuere, el PSN hace guiñitos a UPN mientras tuerce su discurso hacia la derecha, donde su sendero se cruzará con el de UPN en un futuro a corto plazo. Y es curioso ver cómo el socialismo navarro, tradicionalmente difuso y ambiguo, cada vez afianza más su política de arrimarse al sol que más calienta según la circunstacia. Y cómo vamos a acabar echando de menos a personajes como Puras, Chivite o Lizarbe, que pese a su escaso carisma y falta de liderazgo, acabaran siendo canonizados a tenor de la pésima actual dirección del PSN.
Por si acaso, el PSN no va a devolver las alcaldías que consiguió gracias a los votos de NaBai, algo que tampoco es exigible, pero sí que va a dar calabazas a todos lo intentos de NaBai por retomar puentes de diálogo. Y es que ya tienen nuevo socio de cama.
Sólo están esperando el momento adecuado para hacerlo oficial. O mejor todavía, harán como Patxi López y se harán los suecos hasta después de después de las elecciones. No vaya a ser que muchos de sus votantes de izquierdas empiezan a percibir el olor a podrido y se queden sin apoyo.




