Esto confirma con cifras lo que muchos sospechábamos: democracia, para lo que nos gusta. Para lo demás, ya vemos que no.
———-
Edito: Me he quedado a cuadros con el comentario más valorado en esta noticia en Público.
Nací en Barcelona, nunca he sido independentista o nacionalista.Vivo, por trabajo, en Salamanca desde hace más de 10 años. He vivido también en Francia y Alemania, y de estas experiencias nadie me va a poder discutir una cosa: nunca en Francia o en Alemania me he sentido menospreciado o atacado por ser español, de la misma manera que nunca en ningún sitio me han insultado y despreciado -a mí o a cataluña en mi presencia- por ser catalán de manera tan mezquina, gratuita, sistemática y, al cabo, acomplejada, como lo han hecho en esta provinciana y grosera ciudad.
De verdad, da que pensar…





