En Navarra, el PP sigue montando su propia estructura para constituirse como un partido más. Es por eso que se ha decidido por montar un congreso extraordinario por todo lo alto, con la participación de líderes nacionales de la talla de Ana Pastor, Alfonso Alonso o el propio Mariano Rajoy, en uno de estos pseudo-mítines faranduleros que tanto abundan actualmente en el panorama político.
Para este cónclave presidencial, el PPN ha mandado invitaciones a todos los partidos navarros. ¿A todos? No, a todos no. En un gesto de concordia y buena voluntad, el PPN ha excluído a Nafarroa Bai de entre los partidos bien recibidos.
¿Ha sido un error? Nada más lejos de la realidad. La exclusión de Nafarroa Bai se justifica en que el partido vasquista “no es un partido constitucionalista” como bien pudiera entender la formación filial de Génova. A su juicio, y sin mayores explicaciones, la segunda fuerza política en Navarra no es bien recibida entre el resto de fuerzas políticas invitadas a participar. Y si bien es cierto es que el Scattergories es suyo (y que si no aceptamos “pulpo” como animal de compañía, se lo lleva), tampoco podemos dejar de preocuparnos por la puesta en escena de esta ideología excluyente, enfermiza e intolerante con la que se bautiza el PPN.
“Constitucionalismo”. Ésta está llamada a ser la nueva baza para la confrontación permanente que busca el PP a nivel nacional y local, una nueva línea para dividir a los partidos en dos grandes bloques sin matices: los que piensan como ellos y los demás. Otra perversión del lenguaje para ocultar la palabra que realmente significa: “Intolerancia”. Intolerancia con quienes no tragan con la versión oficial de la “Transición modélica” y con quienes entienden de manera diferente ese conglomerado de naciones llamado España. Esos no son “constitucionalistas”, así que se abre la veda de los agravios, los desafueros, los desaires y los malos modales. Una vez caídas las caretas, y sin una excusa aparente sobra la que escudarse (llámese terrorismo), la derecha española se muestra en todo su explendor, sin preocuparse demasiado por las formas.
Por otra parte, todavía no está claro el papel que ocupará el otrora compañero de UPN dentro de la derecha navarra, donde tendrá que competir con su antiguos compañeros de cama, con un PSN haciendo cada vez más méritos para comer parte del pastel conservador y, en menor medida, con un CDN que se va a tener que replantear su futuro a corto plazo.
¿Acabará siendo el PP la derecha dentro de la derecha? Desde luego, tienen muchas papeletas para ello.




