Si se compara al Reino Unido con España, aunque hay algunas similitudes (monarquía, pluralidad nacional), destacan importantes diferencias. Así, el Reino Unido reconoce el carácter originario de sus naciones (Inglaterra, Gales, Escocia y la parte norte de Irlanda) y, por ello, los ingleses han aprendido a distinguir entre su identidad inglesa y la del conjunto del Estado. Aquí aún hay quien discute que Euskadi o Catalunya sean naciones con los mismos derechos que la mayoritaria.
También sorprende que, a pesar de que España ha aceptado un mayor nivel de autonomía política que Inglaterra, sin embargo el Estado británico sí reconoce la autodeterminación de sus naciones constitutivas. El primer ministro John Major dijo claramente que “ninguna nación puede ser mantenida en contra de su voluntad”. También la conservadora Margaret Thatcher reconoció en sus memorias que “por su condición de nación tienen el derecho de autodeterminación”. Sería bueno que muchos españoles y algunos vascos leyesen el Informe Kilbrandon elaborado sobre este punto por el Parlamento inglés en 1973.
Igor Filibi, en Deia




