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  • Javier Madrazo Lavín » Confío en que esta operación policial incentive la reflexión abierta en ETA y sus...
  • mari pili » no lo pienses es verdad que se va la luz y es chinbo
  • maria cristina » mas chinvo es que se va la lus i por eso no puedoacer la tarea
  • andresrguez » 1 – La reforma laboral, esta u otra, se necesita desde hace años, para intentar acabar con los...
  • Con martingerz » Tal vez naciera en Valladolid, pero se crió en León, creció en León y fue a la Universidad de...
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De un tiempo a esta parte veo como cada vez con más ahínco se afanan los expertos cronistas de la realidad en intentar dorar una píldora de dudoso beneficio por los trabajadores: la indemnización por el despido. He aquí la raíz y causa de todo mal laboral, de la no creación de empleo, del acuciante paro, y si me apuran, de la necesidad de despedir cada vez a más y más trabajadores.

El actual despido está entre los 33 y los 45 días por año trabajado, dependiendo de la modalidad de contrato y despedido.

El argumento más esgrimido por los tertulianos y articulistas de la derecha es que esta alta (¿?) indemnización por despido impide la creación de nuevo empleo, dado que los pobres empresarios prefieren sobrecargar a la actual plantilla antes que soportar los enormes costes que tendría el hipotético futuro despido de un trabajador al que todavía no han contratado.

“¡Es que si se facilita el despido habrá menos miedo a contratar, y se creará más empleo!”, que dice más de uno. Pero vamos a ver, ¿qué se puede esperar de una clase empresarial que de los contratos firmados en 2009, el 91% eran temporales? ¿O qué se puede esperar de un país que, aportando 1 de cada 10 trabajadores, alberga el 25% de todos los contratos temporales de la Unión Europea?

Hay una palabra que transmite confianza al respecto: flexibilidad. ¿Quién diría “no” a la flexibilidad? ¡Pero si suena de maravilla! Pero vamos a ser sinceros: la “flexibilidad” es un concepto que beneficia única y exclusivamente al empresario, dado que los trabajadores ya tenemos toda la flexibilidad que queramos.

Entonces, ¿flexibilidad para qué? Para poder crear lo que el empresariado español, comandado por la CEOE, está pidiendo a gritos: el trabajador “kleenex”. El trabajador “kleenex” se utiliza en los momentos en que la producción demanda más operarios, pero que cuando la producción no sea tan exigente se puede aligerar carga con total libertad. Y esto en defensa del sagrado derecho de los empresarios de maximizar el beneficio que generan sus empresas, ajustando la plantilla al mínimo de cada momento. Que los euros vuelan, oiga.

¿Con esto quiero decir que nos proponen abaratar el despido, creando un empleo más inestable y temporal, para que las empresas sean más rentables para sus dueños? Sí, sin paliativos. Lo que después le romperá a muchos la cabeza será pensar en la infinita desfachatez que hay detrás de presentar esto como si fuera una ventaja para el grueso de los trabajadores.

No quiero que todo esto suene demagógico o populista: hay determinados momentos en que algunas empresas necesitan, objetivamente, recortar sus plantillas debido a caídas de la producción. Pero para eso están los temidos EREs, que el Gobierno en cuestión no suele dudar demasiado en aprobar presentadas las cuentas pertinentes.

Sin embargo la solución del paro no pasa por abaratar el despido, como nos quieren hacer creer. Eso es algo que nos quieren colar como si fuera una nueva Ley Divina, aprovechándose de los efectos de la crisis económica para salir con mayores ventajas a costa de los derechos de los trabajadores.

Desde luego, que no cuenten conmigo.

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Reven
4 Feb 10

Conmigo que sí que cuenten…. pero oponiendome a esta aberración. Tenemos que seguir luchando.

Salud compañera!

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