El escenario en el que nos encontramos en este preciso momento es uno de los más temidos por Batasuna, quien descartaba de pleno cualquier irrupción de ETA en la estrategia declarada en el documento Zutik Euskal Herria. Esto ha sido, sin embargo, una irresponsabilidad de primer orden. Depositar las esperanzas de miles de personas en las decisiones de una ETA desorientada, torpe y bisoña, que se encuentra en una de las fases terminales de su existencia, es una decisión muy arriesgada.
El momento ha llegado. El imposible se ha convertido en posible. ETA ha convertido el robo de unos coches en el asesinato de un gendarme francés a las afueras de París, en una acción que aunque no haya sido premeditada no les excluye de la responsabilidad directa sobre su muerte, y desde luego tampoco excluye a Batasuna de pronunciarse al respecto, quedando de este modo ligada su credibilidad a su reacción.
He esperado a que Batasuna colgara su comunicado para hacer una valoración del mismo. El texto se encuentra en su página oficial, y es tan escueto como insuficiente. Leyéndolo en profundidad sólo puedo expresar una gran decepción por la falta de valor por parte de la izquierda abertzale para ratificarse en sus posiciones. No dudo de sus intenciones, pero sí desde luego de su capacidad para llevarlas a cabo.
En un uno de los puntos más bajos del comunicado, Batasuna enmarca el asesinato del gendarme francés en la coyuntura surgida por la muerte en extrañas circunstancias de Jon Anza. Esto es una muestra de la cobardía por parte de Batasuna y otra prueba más del escaso sentido de la responsabilidad tan tremenda que actualmente tiene. Esta “justificación” carece de todo sentido y no hace sino seguir minando la escasa credibilidad que aún le queda.
El punto caliente llega cuando redactan sus conclusiones y hacen los llamamientos. Dicen literalmente: “La organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna debería de ratificarse en su posición favorable al desarrollo de un Proceso Democrático expresada en su comunicado publicado en enero”. Demasiado poco, demasiado suave, demasiado dócil. Muchos nos esperábamos una contundencia a la altura de las circunstancias, pero de momento no ha podido ser.
Esperemos que se matice en los próximos días la postura de Batasuna, pero desde luego no invita al optimismo.




