De unos días a esta parte hemos visto varias noticias relacionadas con la periferia que nos sirve para tomar la temperatura, que diría Felipe González, de cómo está la periferia.
Para empezar, esa señora que vive de agitar el odio de unos contra otros hizo verbo su pensamiento y de su boca salió algo más que una frase hecha. Salió toda una declaración de principios, de los principios que regían España hace 50 años. Esa denostación mesetaria tan evidente de la cultura gallega alcanza su cota máxima en la acepción que la RAE otorga a la palabra “gallego”: en último término, es un sinónimo de “tonto”. Que la señora Díez tenga la poca elegancia y la falta de vergüenza como para escudarse en el diccionario para justificar sus palabras es legítimo, pero desde luego que encima no pretenda que le rían la gracia.
En Catalunya ayer se realizó otra oleada de consultas soberanistas, sin validez legal alguna, pero igualmente interesante desde el punto de vista político. Pese a que la organización lo ha considerado un “éxito”, no podemos por menos que arquear una ceja al oír el dato de participación, ese escasísimo 21% de la población consultada. Hay que buscar los factores que atenúan la falta de compromiso de los independentistas catalanes (según otras encuestas, cerca del 38% de la población), pero desde luego no estamos en un buen momento para la senyera.
En Euskadi parece que es donde más habas cuecen. Por un lado tenemos a ETA, que ha perdido por quinta vez a su máximo dirigente en algo más de un año, con un apoyo popular absolutamente insignificante, con las bases de la izquierda abertzale cada vez más convencidas de que es hora de entregar las armas y con una desorganización interna, un caos ideológico y una infiltración policial que clama al cielo. ¿Es posible que estemos ante los últimos coletazos de ETA? Pues será mejor verlas venir, pero no sería en absoluto de extrañar.
Por otro lado, el PNV ha presentado su propuesta de reforma estatutaria (Ados!) con la que vuelve a poner sobre la mesa la autodeterminación de Euskadi como un objetivo prioritario para la formación jeltzale. Muchos medios de comunicación han tratado de mostrar la imagen de que era el “lunático” Ibarretxe quien desvariaba, y quien hacía desvariar, la estrategia soberanista del PNV, pero ya vemos que no era así. Esta apuesta, clara y evidente, del PNV con el soberanismo vasco sí que es una mala noticia para los “constitucionalistas”.
Para terminar, el sábado se presentó la plataforma “Independentistak“, integrada por personalidades del mundo abertzale, en especial de la izquierda abertzale y EA, por la independencia de Euskal Herria. Es curioso el romance que están viviendo EA y la IA. Veremos en qué acaban estas carantoñas públicas, pero desde luego el matrimonio sería conveniente para ambos: EA sigue buscando un electorado que le quiera, y la IA necesita un compañero de andanzas que le haga salir de la soledad política e institucional en la que vive de un tiempo a esta parte.
Se plantea un año por delante de lo más interesante.




